Durante la Lectura del Bando, en el punto central de la Plaza de la Paz, los artistas recibirán el ‘Turbante de tradición’ como tributo a su legado musical.

Por más de cinco décadas, Dolcey Gutiérrez y Alci Acosta han demostrado de qué está hecha parte importante de la expresión sonora del Caribe colombiano. Su proyecto de vida ha posicionado esa riqueza cultural en todos los rincones del país. Hoy, es Barranquilla –y su máxima fiesta– la que rinde tributo a ellos y a su legado musical.

En el punto principal de la Lectura del Bando, la Plaza de la Paz, los maestros serán homenajeados por Carnaval S.A. con el ‘Turbante de la Tradición’, máximo galardón que se entrega a personalidades destacadas de la Fiesta. En este escenario deleitarán una vez más al público con sus repertorios de éxitos.

“Para mí, el reconocimiento como ícono del Carnaval es el honor más grande que puedo sentir. Ser homenajeado es una gran satisfacción para un artista como yo, que lleva toda su vida dedicada a que la gente goce y se ría”, expresó Gutiérrez.

Una experiencia de 54 años de carrera le han hecho merecedor del homenaje, que le ha valido más contratos de los que había visto “jamás en mi vida de artista”. Como él mismo dice, “hay Dolcey pa’ rato”, y eso quedó evidenciado luego de su recuperación de un cáncer de riñón y de una cirugía para evacuar un hematoma cerebral.

“Estoy como un ‘quiquí’, vivito y coleando”, expresó. En ese son burlesco lleva un repertorio de más de mil canciones y 104 producciones discográficas.

Aunque nació en el corregimiento de El Guamo, en Bolívar, desde los cinco años se trasladó a Barranquilla. No se puede adentrar en la fiesta más popular de la ciudad sin escuchar Curucuchando, Ron pa’ todo el mundo, La chupa o Jean más cachucha.

EL HERALDO

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