La Organización ‘Soñar Despierto’ y la Fundación Clínica Bonnadona hicieron los puentes de amor.

Antes de subir a tarima para su reencuentro con Juancho De La Espriella, el cantautor vallenato Silvestre Dangond cumplió la cita más importante de su vida: hacer posible el sueño de Marcos Cambar.

En sus 11 años de vida Marcos no la ha tenido fácil. Hace algunos años fue diagnosticado con leucemia linfoide, lo que ha traído a su corta vida mucho dolor, y en muchas ocasiones, le ha arrancado lágrimas que han borrado la sonrisa. Afortunadamente, hoy esas lágrimas de tristeza, se convirtieron en lágrimas de felicidad gracias a la medicina del alma.

A las 9:30 am de este sábado ingresó a la habitación 7 de la Clínica Bonnadona una persona con bata, tapabocas y cubriéndose el cabello. Marcos pensaba que era uno de los médicos que pasa a hacerle revista todos los días. Algo ya rutinario en su corta vida. El “médico” visitante ingresó acompañado por Susana, Jathi y Karen, quienes día a día se encargan de consentir y acompañar a Marcos en su recuperación.

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El “médico” saludó a Marcos con mucha felicidad. Al verlo con la camiseta del Real Madrid le preguntó su pronóstico para el partido de hoy y le comentó que también es fanático de ese equipo.

Tratando de romper el hielo, el “médico” le preguntó al paciente por sus pasiones. La respuesta fue clara: “las canciones”, confesándole además que su canción favorita es Materialista. El visitante le dijo que “la música es la que alegra el alma y al corazón” y le pidió que entonara su canción favorita. Marcos con mucha pena, y mirando fijamente al supuesto médico, no aceptó cantar y solo se reía muy emocionado.

Los que acompañaban a Marcos en el cuarto dijeron que entonces le tocaba cantar al “médico”, pero este se negó diciendo que no tenía la voz para cantar. El niño, como quien no quiere la cosa, levantó su mirada al visitante y con una autoridad increíble le dijo: “¡Embustero, si tu eres el cantante!”

El visitante empezó a quitarse la vestimenta de médico y entonando “Materialista“ cumplía el sueño del pequeño de Uribia. Los ojos de Marcos se desorbitaron cuando confirmó que esa persona que llegó a visitarlo era nada más y nada menos que Silvestre Dangond, uno de sus ídolos y al que siempre había querido conocer.

La astucia del niño sorprendió tanto a Silvestre que cuando terminó de cantar lo miró y le dijo: “eres más vivo que todos nosotros. Me dijo embustero porque ya se la había pillado”.

Después de esto, Silvestre siguió diciéndole que lo visitaba porque quiere que se levante de esa cama “con todos los juguetes y rápido”, y que a pesar de que había ido para cantarle y que lo conociera, había algo más importante: “Hay algo que Dios me acaba de poner en el corazón y es una oración”.

Silvestre dejó su corazón en la habitación de la Clínica Bonnadona y confesó que no acostumbra a orar en público pero que si el deseo había llegado a su corazón era por algo y que tenía que hacerlo.

La oración fue muy sentida. Silvestre, muy conmovido por lo que sucedía, cerró sus ojos y poniendo sus manos sobre Marcos le pidió a Dios su pronta recuperación. Después de la oración le autografió su último CD y volvió a regalarle palabras de aliento y motivación.

El cantautor vallenato se despidió varias veces pero algo no lo dejaba irse de la habitación de la Clínica Bonnadona. Su mirada no podía despegarse de Marcos, que con una sonrisa de oreja a oreja demostraba su felicidad. Un beso en la cabeza de Marcos selló la despedida final y Silvestre se fue a descansar para llegar listo al ‘Reencuentro’ de esta noche.

Los veinte minutos que le regaló Silvestre a Marcos marcaron una diferencia increíble en la vida del pequeño. Cuando el cantante abandonó la habitación Marcos confirmó su felicidad diciendo: “qué felicidad tengo”, y con timidez reveló que Silvestre es “tal y como lo veo en la televisión”.

Los jóvenes de la organización Soñar Despierto buscaron durante muchos meses hacer realidad este sueño pero hoy confirmaron que todo ocurre en el momento preciso. Hoy era cuando Marcos más lo necesitaba para coger fuerzas y seguir su “novena batalla” contra la enfermedad en las sesiones de quimioterapia.

Este sueño fue posible gracias al apoyo de la directora de la Fundación Clínica Bonnadona Susana Osorio Domínguez, al médico Carlos Osorio y a Arlene Domínguez, directivos de la Clínica, y a la fundación ‘Silvestristas de corazón’.

Hoy Marcos se quedó en su habitación muy feliz esperando su próxima batalla, pero esta vez motivado con la música que alimenta su alma y corazón.

Fuente: Zona Cero

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